CLASE 1: LA TOLERANCIA
Desde abril
20 hasta abril 26
la tolerancia es la expresión más clara del respeto por los demás, y como tal, es un valor fundamental para la convivencia pacífica entre las personas. Tiene que ver con el reconocimiento de los otros como seres humanos con derecho a ser aceptados en su individualidad y diferencia.
Ser Tolerantes implica
– Escuchar a los demás con una mente abierta, intentando comprender su postura y ponerse en su lugar.
– Respetar las ideas diferentes, que no coincidan con las suyas.
– Entender que las opiniones son relativas y discutibles y que no se tiene la verdad absoluta.
– Ser capaces de expresar el punto de vista propio sin herir los sentimientos de los demás.
– No burlarse de las diferencias.
– Aprender a jugar en equipo, sabiendo perder y ganar con humildad y sin humillaciones.
– Ser consciente de que ser diferente no te hace mejor ni peor que el resto de personas, solo único y especial.
– Adaptarse al ritmo y a las capacidades del resto de compañeros, valorando positivamente sus competencias, habilidades y talentos individuales
Actividad 1
Mira el siguiente video y reflexiona sobre la situación. ¿Alguna vez has pasado por alguna situación similar o has visto a alguien de tu colegio pasar por una situación así?
Actividad 2
Lee el siguiente texto con tus padres y responde las preguntas. Las respuestas las deben escribir en la parte de abajo, donde dice comentarios.
“Historias de Juan, el superpapá, y su familia”
Todo el mundo
lo dice: “Juan es un hombre bueno, honrado e íntegro”. Todo un superpapá. Juan
está felizmente casado con María y tiene tres hijos: Joaquín (16 años), Raquel
(15 años) y Manuel (14 años). Juan es siempre puntual en su trabajo. Bueno...,
casi siempre.
Algunos lunes
se pone “enfermo”. Sus compañeros le creen, porque Juan es un hombre bueno.
Suena el teléfono. Su cuñado ha tenido un accidente. Juan toma su coche para
llegar pronto al hospital. ¡Vaya, la salida del garaje se encuentra taponada:
una furgoneta se halla descargando! – Apártese, que tengo prisa, dice Juan. –
No sea impaciente, hombre, le responde el conductor de la furgoneta. – Tengo
mucha prisa. Apártese o llamo a la grúa. – En seguida terminamos, hombre. Juan
llama a la grúa. Multa y todo lo demás. El conductor grita: – ¡Malaleche,
cabrón! Juan no replica.
Juan cree que
las normas están para cumplirlas, y son normas para todos. A Joaquín, el hijo
mayor de Juan, no le gusta el futbol ni el baloncesto, prefiere entretenerse
haciendo colecciones y trabajos manuales en casa. En su clase, lo más “in” es
ser hincha del Real Madrid y ver los partidos de la NBA. Un día, en una
discusión tonta, un compañero le dice: “eres un tío raro, no hay quien salga
contigo”. Joaquín se siente dolido. Piensa que aunque no le gusta ir a jugar al
fútbol, estaría encantado en quedar con sus compañeros de clase para ir al
cine.
De regreso del
trabajo, Juan entra a comprar tabaco. Deja el coche donde puede. ¡Cómo está la
circulación! Llega por detrás un coche y comienza a sonar el claxon. –
¡Apártese, hombre, que molesta! – ¡Un poco de paciencia. que ya voy!, responde
Juan. – Apártese, o llamo a la grúa. Juan escucha la amenaza. A Juan le duele.
Él es un hombre comprensivo con los otros, y le duele que los otros no sean
comprensivos con él. Manuel, el menor de los hijos de Juan, es llamado “marica”
por casi todos los compañeros de su clase porque tiene modales que parecen
“afeminados” a los demás.
Manuel se
enfada y contraataca insultándoles o pegándoles. La cosa empeora. Juan ha sido
citado a las siete de la tarde por el director del colegio del chaval. Son las
19,30 cuando el director le recibe. – ¿Sabe Ud. qué hora es? – Sí, las siete y
media. – ¿Cree Ud. que tengo el tiempo para perderlo? – Discúlpeme, no he
podido... – No valen las disculpas. ¿Qué seriedad enseñan Uds. a los alumnos,
si Uds. mismos son los primeros que no cumplen? Para Juan hay que predicar con
el ejemplo, incluso en los pequeños detalles.
María, la mujer
de Juan, es militante política de un partido de derechas. Hoy en el trabajo,
discute con varios compañeros y uno le suelta: “eres una facha asquerosa”. Ella
le responde: “y tú un comunista endemoniado”. Juan está enojado por la poca
tolerancia que hay en algunos ambientes de trabajo.
Juan preside la
comunidad de vecinos de su casa. Una familia gitana va a vivir en el ático. Se
convoca una junta de la comunidad. – ¿Qué sabemos de ellos? Pueden ser unos
ladrones. – No estamos seguros. – En todo caso, seguro que son unos guarros, y
nos van a dejar la escalera y el ascensor hechos una porquería. – Pueden ser un
peligro.
Como presidente, Juan ha de velar por la seguridad de los vecinos.
Juan siempre piensa en los demás. Además, es un demócrata. – No podemos admitir
un peligro en nuestra casa, asevera Juan. Raquel, la hija de Juan, mide 1,55 y
pesa 63 Kg. Sus compañeras han acabado acomplejándola porque le dicen cada poco
que es una enana regordeta. Raquel ha perdido seguridad en si misma y no quiere
ir a las fiestas con sus compañeras. Juan es un buen padre, que se preocupa de
su hija y decide apuntarla a un gimnasio. No todos los padres se desviven por
sus hijos como Juan.
Respondemos a las siguientes preguntas:
¿Es coherente
Juan en todo momento?
¿Qué posibles
prejuicios hemos descubierto en el texto? ¿Y qué comportamientos son intolerantes?
¿Cómo se
debería afrontar cada situación intolerante del texto aceptando las
diferencias?
Pasando a la
vida real, enumera tres situaciones de intolerancia con las que te has encontrado
en tu entorno cercano y sugiere propuestas para resolverlas.
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